Muchos propietarios dan prioridad al pago de la luz de su casa o del teléfono
particular antes que el recibo comunitario. Sin embargo estos vecinos usan de forma
habitual los servicios de la Comunidad que sus convecinos sí que pagan.
Actualmente la carga de trabajo por gestiones de morosidad ha aumentado aproximadamente entre un 60% y un 70% en comparación a las gestiones que había que hacer anteriormente a la crisis. Y esta morosidad, genera descuadres en la previsión de gastos que las Comunidades de Propietarios hacen al principio de la anualidad. Esta circunstancia obliga en muchas ocasiones a adoptar acuerdos de derramas o hacer una partida presupuestaria sobre el total que se estima necesario ingresar, para sufragar ese déficit. En definitiva, el resto de vecinos deben pagar ese montante que no han aportado los vecinos morosos.
Existen fórmulas de reclamación judicial mediante procedimientos relativamente rápidos, donde la Comunidad de Propietarios puede recuperar la cuantía o cuantías adeudadas a través de servicios puntuales por parte de un administrador, y llegado el caso, recomendamos que se haga siempre a través de un profesional colegiado.





